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¿Seguro que necesitas un gimbal para grabar mejor?
Cada vez que Zhiyun o DJI sacan un gimbal nuevo, medio YouTube se pone a darte motivos para comprarlo. Y los gimbals son una pasada, eso no te lo discuto.
Pero antes de lanzarte a la piscina, hazte una pregunta: ¿lo necesitas de verdad? Y si lo necesitas, ¿necesitas el último modelo?
Hace poco vi el vídeo de otro creador que defendía justo lo contrario de lo que se estaba diciendo, y me hizo pensar. Estas son las tres ideas con las que me quedé, y cómo decido yo cuándo saco el gimbal y cuándo no.
1. Primero, qué vídeos quieres hacer
Esto vale para el gimbal y para cualquier cosa que te compres para vídeo, porque todo es carísimo.
El tipo de vídeo que haces, o que quieres hacer, es lo que marca tus necesidades de equipo. Y de ahí salen tus prioridades de compra.
Si grabas arquitectura o bodas, igual sí necesitas un gimbal. Para muchos otros vídeos, no hace falta.
El viaje a Filipinas
En los vídeos de viaje, por ejemplo, el gimbal puede llegar a estorbarte. Quitar la cámara, montarla en el gimbal, estabilizarlo… Y eso empeora tu experiencia y la de la gente que viaja contigo.
A Filipinas no me lo llevé. Era un viaje con amigos y quería grabar algunas cosas, pero sabía que iba a estar más pendiente de que no se mojara en las canoas que de disfrutar. Y de pedirles que esperaran un momento mientras lo sacaba para una toma.
No tenerlo a mano también te da otra perspectiva. Te obliga a ser más creativo con las imágenes que quieres grabar.
2. El gimbal te vuelve un poco vago
Esta idea la sacaba el vídeo que te comentaba. Y cuando lo piensas, es verdad: las personas ya somos bastante vagas de por sí.
Si grabas con una sola cámara, no puedes tener una en mano y otra en el gimbal. La montas en el gimbal y te quedas ahí. Normalmente con el objetivo más angular que tengas, haciendo lo de siempre: tomas hacia delante, hacia atrás y alguna órbita alrededor del sujeto.
Se pueden hacer movimientos más creativos, pero te quedas bastante atado a esa secuencia de movimiento tan característica. Y tu repertorio de ángulos se reduce.
Lo que te da la cámara en mano
Imagina que tienes que grabar a alguien rodeado de mucha gente. Meterte ahí con el gimbal es muy complicado.
Con la cámara en la mano te acercas, te agachas, te pones súper cerca o en posturas en las que con un gimbal no podrías. Tienes muchísima más variedad de ángulos.
Y en escenas de acción, con gente corriendo o saltando por cualquier lado, la cámara en mano da un look más real. La sensación de que estás dentro de ese momento. A mí me encanta.
La clave está en mezclar tipos de toma, en vez de grabarlo todo con el gimbal.
3. Hay otras formas de estabilizar
Aquí lo que más cuenta es la imaginación. Algunas alternativas:
- La cámara lenta, que te da una imagen más estable aunque grabes en mano.
- El dron, que ya te da imágenes estabilizadas.
- Un trípode.
Cómo lo decido yo
Ojo, que te lo dice alguien que usa bastante el gimbal. Si me ves en algún detrás de cámaras, lo más probable es que lo lleve encima.
Y sigo con el mismo, el Ronin-S original. Llevo varios años con él y todavía no he tenido la necesidad de cambiarlo.
Aun así, no siempre lo uso. Muchas veces es una molestia que me frena justo cuando quiero capturar una imagen. Quitar la cámara, ponerla, cambiar de objetivo… y acaba dándome pereza.
Así que antes de cada vídeo pienso si lo voy a necesitar. Si puedo grabarlo con la cámara en la mano, prefiero esa opción, porque me parece mucho más cómoda y versátil.
Hace poco estuve en un evento de Canon probando la EOS R5 y no tenía gimbal a mano. Me tocó buscar ángulos diferentes, fijarme en el movimiento de los sujetos, probar encuadres distintos. Tienes que pensar en tantas cosas que sale la imaginación, y de ahí salen cosas muy interesantes.
Si decides que sí lo necesitas
Entonces la siguiente pregunta es otra: ¿necesito el último modelo, o me sirve uno anterior?
Un modelo anterior te puede costar bastante menos. Y lo que te ahorras lo puedes meter en un objetivo mejor, que va a mejorar directamente la calidad de la imagen que grabas.
También hay muchísimas opciones de segunda mano. No será el último modelo, pero sí uno anterior a un precio mucho más reducido.
No te vuelvas loco con el equipo
No te digo todo esto para que no te compres un gimbal. Yo soy el primer fan de estos cacharros.
Solo quiero que, antes de comprar, pienses qué tipo de vídeo quieres hacer y qué look quieres que tenga. Muchas veces pesa más todo lo que sabes sobre cómo crear mejores vídeos que el último equipo que te hayas comprado.
