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Cómo grabar un vídeo profesional tú solo desde casa

Alejandro Luengo 5 min de lectura

Colaboración: Emma (colaboración para redes sociales).

¿Alguna vez has tenido que grabarte a ti mismo para un vídeo y no sabías muy bien por dónde empezar?

Hace poco una marca de colchones me propuso una colaboración para redes sociales. Tenía que grabarme yo solo y sacar un vídeo que resultara atractivo. Y yo no soy influencer de colchones, así que necesitaba una idea que tuviera sentido para la gente que me sigue por el vídeo.

Lo grabé todo en una habitación de casa.

Cómo grabar un vídeo profesional tú solo desde casa

La preproducción, a la medida del proyecto

La preproducción es el primer paso de cualquier proyecto, pero no siempre pesa lo mismo. En proyectos con escenarios y varios equipos que coordinar, es mucho más intensa.

Aquí solo tenía que grabarme a mí. Elegir un día, pensar la idea y escribir un guion. La idea es la parte clave.

La idea

Desde que me confirmaron el proyecto tuve claro por dónde tirar: la gente que trabaja desde casa. Tenemos la cama al lado y la tentación de tumbarnos, o de echarnos una mini siesta, en momentos en los que deberíamos estar trabajando.

De ahí salió el gancho: si trabajas desde casa, es posible que utilices la cama más de lo que deberías.

Una nota en el móvil

Mientras me iban confirmando los detalles, abrí una nota en el móvil y fui apuntando ideas sin ningún orden. Una secuencia cenital tumbado en la cama en diferentes posturas. Una transición tirándome en la cama y levantándome rápido.

En lugar de confiar en que me iba a acordar, lo apuntaba. A mí se me ocurren muchas cosas a las dos de la mañana dando vueltas en la cama, y a veces escribo el guion ahí mismo, rápido, para perfilarlo después.

El guion

El guion era esa misma nota. Arriba, el concepto general. Debajo, lo que digo en la voz y, entre paréntesis, lo que hago en imagen: tumbado mirando al techo mientras lo digo, luego me giro y hablo a cámara.

Eso es lo que tiene un buen guion técnico: lo que se dice y lo que se ve.

Si el proyecto fuera para un cliente que tiene que aprobar el guion y pasar revisiones, le enviarías un documento mucho más limpio.

Primero la voz

Normalmente haces la preproducción, grabas todo y luego editas. En este vídeo fui mezclando la grabación con la edición.

Lo primero que grabé fue la voz. Uso un Shure SM7B conectado por XLR a una mesa de sonido pequeñita, y de ahí al ordenador, donde lo grabé con GarageBand.

¿Por qué primero? Porque con la voz en off ya sabía cuánto iba a durar el vídeo. Podía ajustar el guion, regrabar alguna frase, hacer pruebas con la música que tenía en la cabeza y empezar a pensar qué imágenes iban debajo.

En esa grabación incluí también las frases que luego iba a decir hablando a cámara. Sabía que las iba a sustituir, pero así tenía la duración total, aunque luego se desviara uno o dos segundos.

Los planos hablando a cámara

El más llamativo es uno cenital en el que me incorporo de la cama y hablo a cámara.

Lo monté con muy poco: un foco LED sencillito y bastante económico, la cámara en vertical en un trípode y mis micrófonos inalámbricos Hollyland. Me incorporaba, decía el texto, me volvía a tumbar y repetía hasta tener varias tomas buenas.

Después las probaba en la edición y sustituía esa parte de la voz en off por la toma con su audio.

Las dos transiciones

Cortes rápidos en la cama

Quería una secuencia cenital con cortes rápidos en distintas posturas, para darle un toque cómico. La grabé con el móvil.

La jirafa que tengo no sujetaba bien la cámara porque no conseguía encontrar el contrapeso. Así que le puse un brazo mágico con el móvil, lo dejé grabando uno o dos minutos seguidos y me fui colocando en distintas posturas, cambiándome de ropa entre medias.

El problema: en todos los planos se veían las patas de la jirafa. Para el montaje saqué fotogramas de cada postura y los pasé por Photoshop, donde la herramienta de relleno con inteligencia artificial me quitó las patas en un momento.

La que no salió

La otra idea era tirarme en la cama y rebobinar el plano para volver a aparecer, darme la vuelta y salir corriendo a grabar otro vídeo. La broma era que los filmmakers no tenemos tiempo entre proyectos.

Para grabarlo marcha atrás tenía que entrar por la puerta andando de espaldas, girarme y tirarme en la cama. Hay que planificar muy bien cómo quieres que se vea para poder grabarlo al revés.

Aun así, el movimiento de caer en la cama quedaba muy brusco y no tenía el impacto que buscaba. Me quedé solo con la parte en la que me tiro en la cama. Después grabé otro plano con la misma composición, cogiendo la cámara y saliendo de la habitación. El corte es más rápido y da más sensación de velocidad.

El resto de planos

Quedaban los planos normales:

  • Un plano general sentado en la mesa del ordenador.
  • Un plano medio mirando hacia la cama, la tentación.
  • Un plano yendo a tumbarme, cortando en el movimiento para pasar al cenital donde entra el montaje de posturas.
  • Los detalles del colchón y de las almohadas.

Por qué me funciona grabarlo solo

Grabar solo me da una flexibilidad que en un set con varias personas no tienes. Grabo un plano, lo veo en el ordenador, compruebo cómo queda en el vídeo, veo si falta algo y grabo otro.

Hay gente que se imagina el vídeo plano a plano antes de grabar. A mí esa parte me cuesta, y necesito ir viéndolo durante el proceso.

Trabajando así grabé el vídeo en una mañana y lo dejé prácticamente editado. Si también te cuesta visualizar el resultado final, prueba a grabar la voz primero y montar mientras grabas.

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