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5 cosas que he aprendido haciendo vídeos en YouTube
Por si no me conoces: soy Alejandro y me dedico a hacer vídeos.
En enero me propuse un reto: subir un vídeo cada semana a YouTube. Como empecé la segunda semana, quedaban cuatro semanas, así que eran cuatro vídeos.
Lo he cumplido a medias. Uno de los vídeos se retrasó una semana, eso arrastró a los demás y acabé en febrero en lugar de en enero.
Pero con esos cuatro vídeos he aprendido bastantes cosas. Aquí van cinco, por si a alguien más le sirven.
1. Perderle el miedo a After Effects
After Effects era un programa que me daba miedo hasta abrir. Es un poco locura.
Con el reto he aprendido a hacer algunos efectos. Son tres tonterías, pero me han servido para familiarizarme con el programa y perderle el miedo.
Uno de ellos es un efecto al estilo Guy Ritchie, inspirado en Snatch, una de sus películas. También he aprendido a trastear con los títulos, a ponerlos en 3D y a hacer cosas un poco más creativas para mejorar los vídeos.
2. La historia es fundamental
Para mí es lo más importante que me llevo.
Lo que hacía antes (y en algunos casos lo sigo haciendo) era ir a un sitio con la cámara y grabar mil tomas. Llegaba a casa, abría el ordenador y tenía mil tomas que no tenían ningún sentido. No estaban relacionadas unas con otras.
Y pensar una historia a partir de eso es una locura.
Planificar antes y pensar la historia, el mensaje que quieres transmitir, es fundamental para hacer un buen vídeo.
Te hace perder mucho menos tiempo en el sitio, porque sabes exactamente lo que quieres grabar. Y también en casa, cuando revisas el material y editas.
Todo el mundo dice que la historia es fundamental. Pero creo que no te das cuenta de lo importante que es hasta que te pones a practicar, llegas a casa con mil tomas y piensas: vale, ¿y ahora qué hago con esto?
Si no, te quedan cuatro imágenes bonitas con una música de fondo. Puede quedar un vídeo muy bonito, sí. Pero pensar una historia, o algo que quieres transmitir, es mucho más potente y hace que el vídeo sea mucho mejor.
3. Se tarda mucho más de lo que piensas
Sobre todo al principio: vas a tardar mucho más en hacer un vídeo de lo que crees.
Está muy relacionado con el punto anterior. Llegaba a casa con mil clips sin relación entre ellos y tenía que pensar la historia en ese momento, grabar alguna toma más, ponerle la voz en off…
Veía que al vídeo le faltaban muchas cosas que tenía que resolver en la edición, en lugar de estar centrado solo en montar.
Me he dado cuenta de que editar siempre lleva mucho más tiempo del que pensabas.
4. Hablarle a la cámara es rarísimo
Es súper extraño. Estás hablándole a un trozo de cristal que no gesticula. No sabes si le estás aburriendo, ni si te entiende.
Además, a mí me da muchísima vergüenza ponerme delante de una cámara a contar cosas. Sobre todo si hay gente alrededor, aunque sean amigos. Siempre acabo bajando el tono de voz, como intentando esconderme un poco.
Me está costando mucho ser natural. Hablo muy bajito y pienso que estoy aburriendo a la gente. Para evitarlo, intentaba sobreactuar y darle más energía a lo que decía. Y tampoco es así como hablo yo.
Tengo que encontrar el equilibrio y ser delante de la cámara como soy normalmente. Es algo que tengo que trabajar.
Para eso me voy a plantear otro reto: hablarle a la cámara todos los días. Vídeos que no voy a publicar, a modo de mini diario, contando mis películas. Solo para perder el miedo, familiarizarme y sentirme más cómodo.
Veremos si funciona.
5. Darle a subir engancha
Al menos a mí, me engancha un montón. Todo el mundo que hace vídeos lo dice, pero no lo sabes hasta que lo pruebas.
Luego ves que la gente comenta. Hablas con tus amigos y te dicen qué les ha gustado y qué mejorarían, que aquí se hace un poco aburrido… Es un feedback constante y aprendes un montón de cosas nuevas.
Los vídeos no están teniendo muchas visualizaciones. Creo que solo uno ha llegado a las 200. Pero si lo pones en perspectiva e intentas meter a todas esas personas en una habitación, te das cuenta de que es mucha gente viendo algo que has hecho tú.
Las visualizaciones no es algo que me preocupe ahora. Estoy probando y aprendiendo a hacer muchas cosas.
Hacer un vídeo lleva mucho trabajo, pero la sensación de subirlo está muy bien. Y en cada vídeo aprendo cosas que voy a poder usar en los siguientes, tanto personales como en proyectos para clientes.
Lo que viene
La idea es no parar aquí. Este año me he puesto el objetivo de subir 36 vídeos a YouTube, tres al mes, para seguir practicando, seguir probando cosas y ver adónde me lleva esto.
Y ya tengo algunos planes: un vídeo sobre surf que grabé en Portugal, un viaje a Vancouver para grabar para un cliente y un par de semanas en San Diego con uno de mis mejores amigos, donde también quiero hacer algunos vídeos.
Muchas gracias por leer hasta aquí.
