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10 servicios que puedes ofrecer como filmmaker o editor
Colaboración: Artlist (enlace promocional en el vídeo).
Si estás empezando en el vídeo, o ya estás dentro y quieres crecer, tarde o temprano te preguntas qué puedes ofrecer exactamente. Porque en este sector te puedes dedicar a muchísimas cosas.
Llevo más de ocho años en esto, sobre todo produciendo contenido para clientes.
Aquí te cuento los tres caminos que veo y diez servicios que puedes ofrecer como filmmaker o editor.
Antes de nada, elige tu camino
Yo lo resumiría en tres opciones.
La primera es el camino más artístico: cine, series, documentales, grandes producciones. Aquí la gente suele especializarse en una parte del proceso (el sonido, la producción, el diseño de los espacios, la imagen) y aspira a dirigir esa área algún día. Es un camino largo, complicado y que depende mucho de las relaciones, porque en las grandes productoras todos se van conociendo unos a otros.
No es mi camino, así que no voy a entrar en él. Solo que sepas que existe, y que mucha gente lo compagina con el segundo.
El segundo es trabajar como freelance o con tu propia productora. Es el que he recorrido yo estos años. Montar una productora es muy sencillo: una identidad visual, un logo y listo. A partir de ahí ofreces tus servicios con tu nombre o con el de la productora.
El tercero es la marca personal: un canal, productos digitales, formación.
Los diez servicios se reparten entre el segundo y el tercero.
Como freelance o con tu productora
1. Proyectos puntuales con clientes
Contactas con empresas y marcas y les ofreces tus servicios. El vídeo de un evento, una campaña concreta, un vídeo corporativo.
Son trabajos esporádicos y te encargas de todo: preproducción, grabación y edición. Para la mayoría es la vía principal, sobre todo al principio.
2. Clientes recurrentes
Para mí son la base de cualquier empresa audiovisual. En lugar de buscar muchos clientes para proyectos sueltos, buscas clientes que te den trabajo de forma continuada.
Un cliente con varios eventos al año. Una marca a la que le produces el contenido de redes cada mes con un paquete mensual. Una empresa de moda con varias campañas a lo largo del año.
Mi consejo: intenta que cada cliente puntual se convierta en recurrente. Normalmente entras con un proyecto concreto, haces un buen trabajo y a partir de ahí es mucho más fácil volver a trabajar con alguien que ya te conoce que encontrar a alguien nuevo.
3. Colaborar con otros filmmakers
Este me encanta. Tengo amigos con su propia productora y, cuando alguno necesita ayuda en un proyecto, nos llamamos entre nosotros.
Voy una mañana, grabo, entrego los brutos y el que ha llevado el proyecto sigue gestionándolo con su cliente. No me tengo que encargar de la edición.
Suele complementar a los dos anteriores. Y vas a aprender una auténtica barbaridad. Con este tipo de proyectos he conocido a gente como el Rubius y he llegado a grabar a Will Smith, que es una locura.
4. Marketing y publicidad para tus clientes
Además de producir el contenido, puedes ofrecer servicios complementarios: gestión de redes y, si aprendes marketing digital, llevar sus campañas de publicidad.
Piénsalo desde el lado del cliente. Contrata un servicio para ahorrar costes o para vender más, y aquí jugamos en la segunda. Si el vídeo forma parte de una estrategia que le ayuda a vender, tu trabajo encaja mucho mejor en lo que busca.
Ojo: estoy en el proceso de empezar a trabajar así, y solo con clientes con los que tengo mucha confianza. No encaja con cualquiera.
Desde tu marca personal
Aquí todo depende de la audiencia. Hay que crearla y, sobre todo, cuidarla. Requiere mucho esfuerzo y planificación.
5. Publicidad de las plataformas
YouTube o TikTok ponen anuncios en tu contenido. No cuentes con ello como base: en mi caso es una parte muy pequeña, también porque limito los anuncios en mis vídeos. Como espectador odio tener que pausar cada dos por tres, así que no se lo hago a nadie.
6. Productos digitales y formación online
Presets si vienes de la foto, plantillas, plantillas de presupuestos, LUTs, minicursos. Todo en digital, para esa audiencia.
A mí siempre me ha gustado enseñar. Si no, no existiría el canal. Pero pide mucho trabajo: construir la audiencia, ganarte su confianza y aprender a comunicar.
7. Colaboraciones con marcas
Mi regla: acepta solo marcas que te parezcan interesantes, de las que estés orgulloso o que ya uses. Tienes una reputación, y colaborar con marcas que no son buenas nada más empezar genera desconfianza en una audiencia que te ha costado mucho crear.
8. Recomendar herramientas que usas
Es el marketing de afiliados: recomiendas productos o servicios que usas de verdad, con tu enlace. Es muy difícil de planificar y de estimar, así que no lo trataría como una base.
9. Formación presencial
Charlas, cursos en una universidad o en una empresa, talleres para enseñar a crear vídeo. Es algo que siempre he tenido en la cabeza y todavía no me he lanzado. Me cuesta organizarlo.
10. Vídeo de stock
Este sirve para los dos caminos. Como editor, a veces necesito planos que no tengo: una toma de dron de una ciudad donde no pude volar por permisos o licencias. Alguien tiene que grabar ese contenido para que otros lo descarguen y lo usen en sus producciones. Puedes ser tú.
No intentes hacerlo todo a la vez
Diez son muchas. No te agobies.
Yo empezaría por definir tu camino. Después, proyectos puntuales y pequeños. Cuando los tengas, busca que esos clientes se vuelvan recurrentes. Eso te da la tranquilidad para explorar después otros servicios que complementen lo que ya ofreces.
El que mucho abarca poco aprieta. Céntrate en una cosa, e incluso en un sector concreto, en un nicho.
Los primeros clientes son los más difíciles. Cuando los tengas, ya podrás plantearte otras estrategias, como la marca personal que quieras construir.
