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4 reflexiones antes de empezar un proyecto nuevo
Después de intentar poner en marcha muchos proyectos, muy distintos entre sí, empiezas a ver patrones. Cosas que se repiten una y otra vez.
He hecho una lista de las que más frustran al empezar. A mí me han pasado todas.
1. Nadie tiene ni idea de lo que está haciendo
Déjame que lo desarrolle.
Hay mucho gurú y mucho experto en redes que te va a vender la solución única, la fórmula mágica. No existe. Y cada vez que alguien te venda una fórmula mágica, yo intentaría sospechar un poco, como mínimo.
Yo puedo haber encontrado la solución a un problema concreto. Puedo enseñarte mi metodología para afrontar los proyectos. Pero tu contexto es totalmente distinto al mío cuando empecé con esto de los vídeos: tu red de contactos, lo que puedes invertir en equipo, todo.
Las situaciones son tan distintas que es imposible que yo te pueda garantizar un resultado. Nadie te puede garantizar resultados, y si alguien lo hace, yo sospecharía.
Yo te puedo contar qué estrategias me han funcionado a mí. Eso no significa que te vayan a funcionar a ti.
Estamos todos improvisando y resolviendo los retos según aparecen. Cuando lanzas un proyecto es imposible anticipar todos los problemas, por muchos cursos que hayas hecho.
Así que lo que merece la pena aprender de alguien es cómo resuelve los problemas. Esa manera de resolver sí la puedes aplicar a los tuyos.
2. Las redes sociales enseñan solo una parte
Cuando digo que las redes son mentira me refiero a esto: estás viendo lo que yo quiero que veas.
Diría que el 95 % de mi vida no sale en redes. Por ejemplo, soy un friki del fútbol y casi nunca lo cuento. Ni aficiones, ni gustos, ni cosas personales.
Y lo que se enseña suele ser la parte buena. Cuando estás mal no te apetece grabarte contándolo. Estás pensando en cómo solucionar el problema y seguir avanzando.
Lo que no ves son las horas. La frustración cuando te cancelan un rodaje. Los problemas con un cliente. Los mil cambios en un vídeo que ya tenía que estar, con un mensaje a las once de la noche. Irte de viaje pensando en que te falta terminar una edición.
Así que no te compares con lo que ves en redes. Es contenido muy curado, una selección de los mejores momentos de una persona.
Emprender tiene su parte buena (si no, no estaríamos aquí), pero también una parte que no sale en ningún post. Los que hacemos vídeo y contenido también somos emprendedores, y a todos nos pasa. Saberlo te prepara para no abandonar cuando llegue.
3. No hay atajos
Todo proyecto que merezca la pena te va a llevar más tiempo del que habías pensado.
Da igual lo que te vendan: fórmulas para ganar dinero rapidísimo en dos meses. No te lo creas.
Cada persona tiene un camino diferente. Puede que tú, haciendo lo mismo que yo, llegues mucho antes porque tienes contactos que te abren la puerta a mejores clientes. O puede que te pase al revés.
Al principio se avanza muy rápido. Pasar de cero a un 60 o 70 % de nivel en una habilidad es relativamente rápido. Los retos de verdad aparecen a partir de ahí.
El videojuego de las puertas
Imagínatelo como un videojuego. Empiezas con tres puertas. Abres una y ves que no es por ahí. Abres otra, y detrás encuentras otras tres puertas.
A veces te toca volver unos pasos atrás y elegir otro camino. Emprender es un poco eso.
Por eso todas las planificaciones se retrasan. Es imposible anticipar lo que viene, porque no sabemos ni lo que no sabemos.
Piensa en diez años
Hay una idea que me gusta mucho: sobrevaloramos lo que podemos hacer en un año e infravaloramos lo que podemos conseguir en diez.
Si te planteas un proyecto con un horizonte de tres, cinco o diez años, se vuelve mucho más sostenible.
Los primeros años aprendes la habilidad. Luego te encuentras con los problemas que no esperabas y te profesionalizas. Después decides cómo quieres que sea tu vida con esa habilidad. Y más adelante combinas las dos cosas.
Yo estoy ahora en esa última fase. Sé que tengo la habilidad de crear buen contenido para clientes, de conseguirlos y de relacionarme con ellos, y sé qué camino quiero seguir.
Con el canal me pasa igual. Los primeros vídeos públicos son de 2019. Desde entonces he ido aprendiendo a base de prueba y error, viendo qué funciona y qué me gusta, y aplicándolo en proyectos para clientes.
4. La cuenta de la calculadora nunca sale
¿Te suena? Vas a lanzar algo nuevo, sacas la calculadora y empiezas: si cobro tanto por servicio y consigo tantos clientes, gano tanto al año.
En todos mis años haciendo esa cuenta, no me ha salido ni una vez.
Pasa lo mismo cuando ves a alguien con éxito y calculas lo que gana.
Lo que no entra en esa cuenta son los problemas al lanzar, las horas delante del ordenador, las relaciones personales que se resienten por el proyecto.
También puede ser que yo sea un paquete y a ti la cuenta te salga. Creo que no es el caso.
Cuando llegue la parte difícil
Cuando lleguen los momentos complicados, que llegarán, quiero que seas capaz de pensar: vale, esto es normal, es parte del proceso.
Y si ya sabes de antemano que en ese momento no vas a tener la motivación ni el interés para seguir, quizá no merezca la pena lanzarte con ese proyecto.
